Las herramientas necesarias – PreNaNo’11 (4)

En la primera entrada de este PreNaNo’11 escribí superficialmente sobre las herramientas necesarias para sobrevivir en noviembre. Aquí haré una versión más extensa de cada una.

1. Trabajar en múltiples computadoras

Aunque me encanta escribir en cuaderno, el no saber cuantas palabras llevaba me tenía en constante preocupación, así que prefería tener siempre a mano el documento en el que estaba trabajando. En otras circunstancias dependí únicamente de una memoria USB. Es una buena solución la mayor parte del tiempo, pero no si son como yo y suelen olvidarla en la oficina con demasiada frecuencia. Además, me ha ocurrido que con tanta manipulación el archivo se me daña (sobre todo si quito la USB en modo no seguro) o pierdo el rastro de qué versión era la actualizada. Sé que existe algún software que se encarga de sincronizar las carpetas, pero solía cambiar de Mac a PC, o de Tiger a Leopard y pensé que sería una situación complicada.

Mi otra solución era usar Google Docs. Me funcionó bien para otros trabajos, pero no me gustaba su método de contar palabras. Más tarde supe y comprobé por mi cuenta que no aguantaba con documentos demasiado grandes. Por fortuna, Google no se duerme y le ha realizado varios cambios desde hace un año y ahora la plataforma ofrece una gran cantidad de opciones que lo hace mi nuevo favorito para usar en esta ocasión. Habrá que esperar a ver cómo soporta la carga de escritores en todo el mundo que también lo elegirán.

Pensé en otros servicios, como un blog privado, Evernote, algo que se mantuviera en la nube. Mi elegido fue Dropbox por la facilidad con la que sincroniza los archivos en cuantas computadoras quieras, puedes acceder desde la web y también me permitía hacer revisiones desde el móvil para esos momentos en que no tenía acceso a computadora y decidía escribir en papel.

Evernote fue otro de mis aliados. Lo ha sido siempre. Los segundos de investigación que me tomaba, sobre todo en datos que había que desarrollar más, los aprovechaba tomando clips directo de la web, mandando pequeñas notas por medio de DM en twitter, escribiendo directo en mi celular cuando ni siquiera tenía acceso a un cuaderno.

Por supuesto, el móvil ha sido de gran ayuda. Notas, fotos, grabadora de voz, cronómetro y acceso a internet con varias aplicaciones como las descritas arriba. Todo con tal de tomar notas donde quiera que esté.

2. Música para escribir

Muchos escritores recurrimos a la música para concentrarnos. Siempre he dicho que la música es una de mis herramientas indispensables para escribir. Me guié por las palabras en otras ocasiones, pero en este ejercicio dejé a la música influir en mis emociones.

Debido a la velocidad con la que se deben desarrollar las diferentes escenas, tenía que entrar en el estado de ánimo correcto de un momento para otro, y fue allí donde me apoyé de diferentes melodías.

En casa, el iTunes estaba preparado con diferentes playlist que inspiraba algún sentimiento. Soundtracks de películas o anime dominan estas listas, pero incluyo una que otra canción de mis favoritas que si bien la letra no aplica a la escena, producen el estado de ánimo correcto.

Sin embargo, no puedo tener la misma cantidad de música en mi trabajo que en la casa, así que recurrí a algunos servicios online. Aunque tengo algunos playlist en grooveshark, estos no se hacían suficientes. Eso me llevó a buscar otras opciones como las siguientes:

Rockola.fm y Musicovery ofrecen la opción de reproducir música según el estado de ánimo. Rockola a veces puede ser repetitivo y tienen demasiada música desconocida. Musicovery ofrece una lista muy corta y sus gustos no son tan atinados la mayoría de las veces.

Stereomood es más humano. Sus usuarios se encargan de etiquetar las canciones que suben para que apliquen a un estado de ánimo o actividad.

Pero el más humano de todos es twitter. Con los gustos tan variados de tus followers, encontrar una canción que cumpla tus necesidades no es tan difícil. Es cuestión de que estén prestando atención a tu solicitud.

Sobre esto, la siguiente herramienta…

3. Redes Sociales

En este punto tengo una conclusión muy personal: Facebook es la ruina, Twitter un buen recurso.

Al iniciar noviembre me propuse cerrar todo, no tener más que un diccionario y la página del NaNoWriMo (aunque no tenía ninguna utilidad), pero fue más difícil luchar contra la twiteradicta que con mi editora interna.

Sin embargo, utilicé Hootsuite para reducir mis distracciones. (Cualquier cliente que separe el TL en columnas y permita ocultar el mainstream debe funcionar).

En una columna tenía la búsqueda de #NaNoWriMo. Otra era una lista con las cuentas de NaNoWordSprints y NaNoWriMo, mentions como tercera columna y DM como cuarta. Eso garantizaba reducir las distracciones.

Otro uso que tuvo twitter fue el de soliloquio. Me era más sencillo encontrar mis soluciones, aparte que los comentarios de mis followers y sus constantes muestras de apoyo fueron de gran motivación y ayuda. En Facebook hay muy poca retroalimentación y demasiada distracción.

Las formas en que twitter ayuda a una sesión de escritura, al menos en mi opinión, son las siguientes:

Consultar por algo que no se conoce. Como hay gente de tan diversas profesiones o han tenido contacto con el hecho de investigar, es útil para momentos de urgencia aunque no siempre se tiene suerte.

Petición de musica. Como lo dije antes, los gustos de la gente son muy variados.

Desahogo de la frustración. Grité (con mayúsculas y todo) que me quedaba atascada y siempre alguien respondió con una sugerencia o algo que aunque no tomara en cuenta hacía poner en marcha el proceso creativo.

Y por último y no menos importante, para saber que no se es el único que sufre por la misma razón.

¿Qué otras herramientas creen que se pueden necesitar?

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