La pelea con tu yo editor – PreNaNo’11 (2)

22-e1317739194249-150x150

Una de las principales recomendaciones del NaNoWriMo es la de apagar la voz del editor interno. Aunque soy propensa a separar las voces de mi cabeza, no había tomado conciencia de los momentos en que hablaba mi yo editor. Durante esos 30 días me enfrenté muchas veces a vacíos en la historia, momentos en que no sabía como unir una escena importante con la otra.

También temía que la historia quedara demasiado corta y no llenara las 50 mil palabras que necesitaba. En el espíritu del NaNoWriMo, me propuse a escribir cualquier cosa aunque no tuviera mucho sentido y fue allí donde ocurrieron las discusiones con mi yo editor (y obtuve la inspiración para el comic de arriba). Me di cuenta que al escribir cualquier cosa, por insignificante que fuera, podía obtener elementos que necesitaba para el desarrollo de acontecimientos vitales.

Por ejemplo, el ridículo hecho de que el niño se aburriera en vacaciones me hizo inscribirlo en clases de batería, lo que solucionó mi dilema de cómo quitar del camino a mi antagonista. Necesitaba que desapareciera por cierto tiempo, lo suficiente para que el protagonista tuviera el tiempo suficiente para discutir con su hermana sin interrupciones molestas. La solución vino de la mano de una migraña y pastillas para dormir, consecuencia de los solos de batería del pequeño que hablaba antes.

Así ocurrieron muchas otras escenas que, aunque no forman parte de la trama revisada, evitaron que sufriera el bloqueo de escritor.

Hay que considerar también el punto en contra y aunque en esta ocasión no me ocurrió, el ignorar la voz editora nos puede guiar a escenas fantasmas que nos desvían de la trama general con la que iniciamos el ejercicio. Estas escenas fantasmas, lejos de llevarnos a una conclusión diferente, nos guían a callejones sin salida.

Es por eso que recomiendo tener un claro mapa de acción de la novela, para saber cual es el camino que tus personajes quieren tomar. Pero no deseches la escena de inmediato, toma unos minutos para plantearte si realmente vale la pena desviarse del plan original.

Llegará un punto en que mientras vas escribiendo, te darás cuenta de que los hechos del momento no coinciden con lo planteado al inicio y te sentirás tentado a editar esto. No lo hagas, al menos no por el momento. Deja una pequeña nota para tí mismo en el documento que estás escribiendo. Los procesadores de palabras generalmente ofrecen la opción de comentar el documento ya sea por medio de un pié de página o un comentario flotante. Escribe en una corta frase qué es lo que necesita cambiar y sigue escribiendo como si hubieses editado ese dato. Si cuando llegues al final de la novela aún tienes tienes tiempo, reescribe lo necesario.

Mantén presente que el NaNoWriMo se trata de cantidad más que de calidad. Si lo estás haciendo por mera diversión es probable que la calidad no te importe, pero si piensas usar el producto del NaNo en algo serio, no dejes que se te olvide que sólo es el primer borrador de lo que podría ser una gran novela, así que realmente el trabajo más grande será el de la edición. No le tengas miedo a esta segunda fase, es algo divertido de hacer.

Entradas relacionadas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *