Me gustan las mañanas despejadas para poder ver el amanecer que cada día pinta distintos colores en el cielo. Me gustan los días nubosos, porque cada copo de algodón despierta tu imaginación. Me gustan las tardes lluviosas, aunque melancólico gris invada mi ventana. Me gustan las noches sin luna, porque las estrellas revelan su esplendor. Me gusta la luna llena que baña la tierra con su reflejo.

Pero más que nada, me gusta el cielo, porque el que vimos ayer no es el mismo que vemos hoy.