Posdata: ya no regreso

Posdata: ya no regreso es una colección de cuentos en los que Victor Muñoz ha sabido retratar situaciones con los que la mayorí­a nos vemos identificados o identificamos a nuestra familia, nuestros conocidos o una anécdota que nos contaron. Sin embargo, la forma en que cuenta cada relato te hace querer más y más y cuando te das cuenta, ya se ha acabado el libro. Lo bueno es que puedes regresar y volver a leer tus cuentos favoritos.

Mis cuentos favoritos fueron: El mandado, El amigo de Amalia, Adela se queda sola y El dí­a del cometa.

El cuento con el que más me identifiqué fue: La nueva tregua

Si me siguen en twitter se habrán dado cuenta de que el libro terminó cargado de banderitas, lo que se traduce en una gran cantidad de highlights qué compartir. En lugar de eso, intentaré comentar cada cuento del libro.

La entrevista

Mi mamá es maestra y en su escuela se veí­an casos como este cada cierto tiempo. Lo que más resalta en este cuento es la impotencia del que narra y de todos los involucrados. ¿Hasta qué punto se puede ayudar antes de causar más daño?

La segunda resignación

La vida nos da oportunidades y nosotros las desperdiciamos con demasiada frecuencia. El relato es tan emotivo que se me humedecieron los ojos.

La fotografí­a

Con éste relato comprendí­ por qué no me gusta tomarme fotografí­as, pero también por qué serí­a bueno dejarme tomar algunas.

La nueva tregua

Como dije, este es el relato con el que más me identifiqué. Me recordó mucho mi rutina de cuando era pequeña. Aún me identifico con el personaje. Yo prefiero las reuniones en territorio neutral.

Detrás del biombo

Otra historia muy conmovedora. Las personas tratan de seguir su vida, aún cuando arrastran heridas profundas.¿Será imposible curar esas heridas? A veces sí­, a veces no.

Posdata: ya no regreso

Cuando dicen: borrón y cuenta nueva, no se refieren a la forma tan drástica que tomó el papá en esta historia. Lamentablemente, la gente no siempre toma la mejor opción para manejar la pérdida.

El mandado

Este fue muy gracioso de leer aunque encerrara una historia muy triste detrás.

Dí­a salvado

Los vicios… algunas veces logran hacer florecer las soluciones más creativas.

La señora

Cuando se arrastran tantas inseguridades, es muy fácil pensar que el resto del mundo está en nuestra contra. Conozco personas como esta señora y creo que todos los conocemos.

El amigo de Amalia

Las buenas intenciones nunca han salvado a nadie. La indecisión y la cobardí­a son nuestros peores enemigos.

Tiempo para vivir

Tantas madres que viven sólo por sus hijos…

La vida perra

Otra realidad muy bien retratada. No por “cumplir” con ciertos mandatos uno ya es santo. ¿Quién puede juzgar a los demás?

Adela se queda sola

El temor de todas las familias hoy en dí­a. No puede uno hacerle uno mala cara a nadie que ya tiene firmada sentencia de muerte.

Macario y sus circunstancias

Este cuento lo deja a uno con la incógnita sobre la historia del abogado, pero se enfoca en la gente como Macario, que está tan inmerso en sus propias preocupaciones que no se detiene a pensar en los demás.

Composición para el lunes

Todos tuvimos que hacer nuestras composiciones. Recuerdo que en el colegio siempre eran sobre nuestras vacaciones. Cuando se es niño uno dice las cosas como las percibe y no siempre se da cuenta de que a veces no son gratas las palabras.

La segunda despedida

¿Por qué habrán mujeres tan masoquistas? Entre más las desprecian más se van con el tarado que las hace de menos. Aunque dicen que el amor ciega a las personas y eso es una lástima.

Amelia es una santa

Lo que no sabes no te hará daño. Las personas prefieren vivir engañadas a enfrentar una realidad demasiado dolorosa.

Las vidas inútiles

De nuevo, el fanatismo no es saludable. Tampoco lo es infundirle a los hijos nuestros propios traumas.

El dí­a del cometa

Perfecto para el final. No hay que olvidar que Guatemala es un paí­s lleno de leyendas y cuentos de aparecidos, así­ que aunque tiene un final fantástico es perfectamente creí­ble. Éste final me provocó la misma sensación que el de Cien Años de Soledad, quizá por la desolación con la que termina.

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